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| La ‘fiebre del oro’ se reactiva en San Ramón | | Santa Cruz Hace 1 año (05/02/2012 23:45:28) |  |
San Ramón, Santa Cruz
La ‘fiebre del oro’ se reactiva en San Ramón
Un acuerdo entre el municipio y el Gobierno nacional permite reanudar el rescate del metal precioso, que estaba prohibido tras la clausura de minas ilegales en 2010
(Foto: Turno. El motor de una cooperativa minera ha terminado su trabajo por hoy, pero los pobladores están decididos a empezar el suyo. La tarde está cayendo y un grupo de gente camina en el hueco de la mina)
En este pueblo ya casi no hay albañiles ni carpinteros. Tampoco trabajadoras del hogar, ni electricistas, ni podadores de césped, ni jornaleros dispuestos a trabajar con la espalda al sol.
Lo que pasa es que en San Ramón (a 180 km al este de Santa Cruz), la fiebre del oro ha tocado la puerta de los pobres y estos se han desplazado hasta los cráteres donde duerme ese metal amarillo que ahora permiten extraer, después de que en octubre de 2010 el Gobierno clausurara las minas, bajo argumento de que eran ilegales y estaban en manos de extranjeros.
Un cráter de 40 metros de diámetro y 15 de profundidad es la gran esperanza que tiene Alfredo Gómez para salir de su pobreza.
Ahí está él con toda su familia: sus padres ancianos, su esposa de 40 años y dos hijos, de 18 y 14. Pero no son los únicos, según estadísticas de la Alcaldía de San Ramón, que lanza Gabriel Vera, encargado de Minería y áridos de ese municipio: medio pueblo se ha ido a buscar oro.
En números eso significa por lo menos 4.000 personas. Indica que en San Ramón hay escasez de mano de obra para otros oficios. Pero también, quiere decir que la reactivación económica está a la vista.
Alfredo ni los otros no estarían buscando oro si es que el gobierno municipal (que está en manos del MAS), con la venia del Gobierno nacional, no hubiera ejecutado un acuerdo con las empresas privadas y cooperativas que ya entraron a operar en la zona conforme a ley (ver nota de la siguiente página).
El acuerdo consiste en que después de que estas apaguen sus dragas y otras maquinarias, a eso de las 17:00, permitirán que los pobladores bajen hasta las vetas de oro para sacar el metal con las manos o con cincel, o con una pala pequeña. “Nosotros recogemos las migas del banquete que se caen de la mesa”, dice Luis Varela que dejó su trabajo de parchador de llantas donde a la semana ganaba Bs 200.
En los cinco días de trabajo extrae entre uno y dos gramos del mineral, una ‘bicoca’ para la empresa privada, que puede sacar entre 40, 70 o más de 100 gramos, pero una fortuna para Varela, que vende esos dos gramos de oro en Bs 560.
El Deber |
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