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| Leche no es buena del todo | | Estudio y comentario Hace 1 año (06/03/2012 00:30:10) |  |
Leche era la de antes: ¿Qué tomamos cuando la tomamos?
Homogeneizada y ultrapasteurizada. Nuestras madres la aman, pero ¿es de verdad buena? El debate acerca del primer alimento que consumimos.
Del otro lado del mostrador, nutricionistas alternativos que advierten que la leche es la suma de todos los males. Le adjudican enfermedades como osteoporosis, diarrea, hinchazón, putrefacción intestinal, cáncer de útero, ovario, mama, próstata. La señalan como una de las causas del autismo y la esquizofrenia. Y hay quienes juran que contiene antibióticos, hormonas, metales pesados e incluso rastros de pesticidas. La leche, dicen, no es lo que era en otros tiempos.
La última revolución láctea es la UAT, sistema de ultra alta temperatura: se eleva el calor a mayor nivel que la pasteurización y se acortan los tiempos de calentamiento. La leche que antes duraba cuatro días en la heladera, hoy se mantiene, gracias a la UAT, dos semanas.
"La pasteurización hace que se destruyan enzimas, se coagulen las proteínas, produciendo sulfuro de hidrógeno al ingerirla, ese gas maloliente y tóxico originado por la putrefacción intestinal", revela Any Aboglio, abogada, especialista en derechos animales, directora de la organización Anima, una de las voces más encendidas en la lucha contra los lácteos. "La homogeneización, según expertos, sería doblemente perjudicial para la arteriosclerosis, porque la enzima xantino-oxidasa entraría directamente en el torrente sanguíneo, y destruye membranas celulares del tejido cardíaco. Además, la más abundante de las proteínas lácteas, la caseína, puede adherirse fácilmente a las paredes del intestino y eso impide la absorción de nutrientes. No de casualidad que se la use como pegamento: la famosa cola de carpintero."
Los cruzados antilácteos se basan en una comparación de jardín de infantes: de todo el reino animal, el hombre es el único que, de adulto, sigue tomando leche. Es como ver un documental donde el león luego de salir de caza, fiero y ensangrentado, regresa a tomar la teta de su mami.
A partir de los 3 años, en muchos casos, el ser humano pierde las dos encimas que digieren la leche: la renina y la lactasa. De ahí, las consecuencias resultados de un sistema que ya no sabe cómo procesarla. En su libro Leche: el veneno mortal, Robert Cohen señala que, a lo largo de su vida, un americano de 50 años, consume en colesterol de lácteos el equivalente a un millón de fetas de panceta. Pero eso, para los críticos, es de segundo orden. Las vacas lecheras hoy en día viven hasta cinco años. Hace tiempo, señalan los cruzados, llegaban a 25.
La Nación |
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